¿Qué es la disección de cuello en cáncer de tiroides?
El cuello se divide, para efectos quirúrgicos, en compartimentos. El compartimento central incluye los ganglios que rodean la tráquea y la laringe: los ganglios pretraqueales, paratraqueales y prelaríngeos (delfianos). Con la actualización 2025 de las guías ATA, la definición de este compartimento se amplió: ya no corresponde únicamente al nivel VI (como establecían las guías de 2015), sino que ahora incluye también la parte alta del nivel VII, la zona ganglionar que se extiende hacia el mediastino superior, entre la tráquea y el tronco braquiocefálico. El compartimento lateral, por su parte, agrupa los niveles II, III, IV y, en casos seleccionados, V, ubicados a lo largo de la vena yugular y el músculo esternocleidomastoideo.
Cuando la biopsia o los estudios de imagen confirman que el cáncer de tiroides tiene metástasis en alguno de estos compartimentos, la cirugía no se limita a extirpar la glándula: se convierte en una tiroidectomía total combinada con disección central, disección lateral, o ambas, según la extensión de la enfermedad. El objetivo no es solamente oncológico, sino también funcional: preservar las estructuras sanas —nervios laríngeos, glándulas paratiroides, vasos y otros nervios del cuello— mientras se retira todo el tejido comprometido.
¿Cuándo es necesaria esta cirugía? Criterios según las guías ATA 2025
En agosto de 2025, la American Thyroid Association publicó una actualización completa de sus guías de manejo, reemplazando la versión de 2015. Esta revisión introduce cambios importantes en las recomendaciones sobre disección ganglionar:
- Disección central profiláctica — NO recomendada: para la mayoría de los carcinomas papilares pequeños, no invasivos y sin evidencia de ganglios comprometidos (cT1-T2, cN0), así como para la mayoría de los carcinomas foliculares, las guías 2025 establecen como recomendación fuerte que NO debe realizarse disección central profiláctica.
- Disección central profiláctica — puede considerarse: en tumores primarios avanzados (T3 o T4) clínicamente sin ganglios comprometidos (cN0), o cuando la información ganglionar guiaría el tratamiento posterior, la disección central profiláctica puede considerarse, pero las guías 2025 piden que el cirujano sopese este beneficio contra el riesgo quirúrgico adicional.
- Disección central terapéutica: cuando existen ganglios centrales clínicamente comprometidos (cN1a), se recomienda con fuerza realizar disección central terapéutica (ahora definida como niveles VI y VII superior) junto con la tiroidectomía total.
- Disección central cuando hay ganglios laterales comprometidos (cN1b): las guías 2025 reclasifican esta indicación como disección central terapéutica ipsilateral, recomendada junto con la disección lateral y la tiroidectomía, independientemente de si el compartimento central muestra o no compromiso evidente en las imágenes.
- Disección lateral terapéutica: se recomienda con fuerza para todo paciente con enfermedad ganglionar lateral confirmada por biopsia o clínicamente evidente. Las guías 2025 ampliaron este criterio: en 2015 se exigía confirmación por biopsia; ahora basta con que la afectación sea clínicamente aparente. La disección típicamente abarca los niveles IIa, III, IV y Vb.
Los ganglios comprometidos por cáncer de tiroides son frecuentes: distintos estudios reportan metástasis ganglionares regionales hasta en un 30% a 80% de los casos de carcinoma papilar, siendo el compartimento central el sitio más comúnmente afectado. Un cambio adicional de 2025 con impacto directo en la elección del cirujano: las nuevas guías incorporan por primera vez una recomendación fuerte sobre volumen quirúrgico, indicando que los pacientes que requieren procedimientos complejos —como una disección ganglionar— deben ser referidos a cirujanos de tiroides de alto volumen (más de 25 a 50 tiroidectomías al año).
Cómo se realiza el procedimiento paso a paso
La cirugía se realiza bajo anestesia general. El orden general del procedimiento es el siguiente:
- Extirpación de la glándula tiroides (tiroidectomía total, en la mayoría de los casos de cáncer).
- Identificación visual de ambos nervios laríngeos recurrentes durante la tiroidectomía y, cuando aplica, durante la disección paratraqueal.
- Identificación y preservación de las glándulas paratiroides y su irrigación; si una glándula se desvasculariza o se remueve por accidente, se autotransplanta en un músculo cercano tras confirmar por biopsia rápida que es tejido paratiroideo.
- Disección meticulosa del compartimento central (niveles VI y VII superior): remoción del tejido fibroadiposo y ganglionar entre el hueso hioides, la tráquea y el tronco braquiocefálico o la arteria subclavia.
- Si está indicada, disección del compartimento lateral (niveles IIa, III, IV y Vb): remoción de los ganglios a lo largo de la vena yugular interna, preservando el nervio espinal accesorio, el nervio frénico y, del lado izquierdo, el conducto torácico.
- Uso de neuromonitoreo intraoperatorio del nervio laríngeo recurrente, recomendado especialmente en cirugías totales o reoperaciones.
- Cierre por planos. Las guías 2025 ya no recomiendan el drenaje rutinario del lecho quirúrgico, salvo casos seleccionados.
El tiempo quirúrgico varía según la extensión de la disección: una tiroidectomía con disección central suele durar entre dos y tres horas, mientras que agregar una disección lateral puede extender el procedimiento varias horas más. La hospitalización habitual es de una a dos noches.
La incisión: por qué es diferente para la disección central y la lateral
Cuando solo se requiere disección del compartimento central, la cirugía se realiza a través de la misma incisión que se usa para la tiroidectomía: una incisión transversal baja, ubicada en un pliegue natural de la piel del cuello (incisión tipo Kocher o “collar”). No es necesario ampliar ni modificar la incisión para llegar a los ganglios del nivel VI y la parte alta del nivel VII.
Cuando además se requiere disección del compartimento lateral, la incisión debe extenderse hacia el lado del cuello donde está la enfermedad. Existen varias formas de hacer esta extensión:
- Incisión transversal extendida (o “collar” extendido): es una prolongación lateral de la misma incisión de la tiroidectomía, siguiendo el pliegue natural de la piel. Es la opción que hoy prefieren muchos cirujanos de cabeza y cuello porque favorece una cicatriz más discreta.
- Incisión en “palo de hockey” (hockey stick): se extiende la incisión hacia arriba, detrás de la oreja, en forma de L o J. Da muy buen acceso a los niveles I y II del cuello, pero puede favorecer cicatrices más visibles en algunos pacientes.
- Otras variantes: la incisión de MacFee modificada y la incisión de Schobinger modificada, generalmente reservadas para casos de anatomía compleja o reoperaciones.
Beneficios: control regional y reducción de recurrencia
El principal beneficio de remover los ganglios comprometidos es reducir el riesgo de que el cáncer reaparezca en el cuello. Un metaanálisis que agrupó 15 estudios sobre disección central encontró que agregar la disección central a la tiroidectomía total redujo significativamente la recurrencia local. Cuando ya existe enfermedad ganglionar confirmada, la remoción terapéutica de esos ganglios es aún más determinante, porque dejar tejido tumoral macroscópico o microscópico sin resecar es la causa más frecuente de reoperaciones en el cuello.
Además del control local, la disección ganglionar terapéutica permite:
- Obtener información pronóstica precisa a partir del número y tamaño de los ganglios afectados, lo cual ayuda a decidir si el paciente requiere yodo radioactivo después de la cirugía.
- Reducir la necesidad de una segunda cirugía en el cuello, que suele ser más compleja y riesgosa que la primera por la presencia de tejido cicatricial.
- Disminuir los niveles de tiroglobulina —el marcador tumoral del cáncer de tiroides diferenciado— cuando la resección es completa.
Riesgos y posibles complicaciones
Ampliar la cirugía de tiroides a una disección ganglionar aumenta el riesgo de dos complicaciones principales: hipoparatiroidismo (por afectación de las glándulas paratiroides, que regulan el calcio) y lesión del nervio laríngeo recurrente (que afecta la voz). Un estudio de base de datos que analizó miles de tiroidectomías totales encontró que, en pacientes sometidos a disección lateral unilateral, el hipoparatiroidismo o hipocalcemia se registró en un 30,5% de forma transitoria, con una tasa permanente del 8,8%; la parálisis de cuerda vocal se registró en un 8,3% de forma transitoria, con una tasa permanente del 1,9%.
Es importante interpretar estas cifras con cautela: las tasas reportadas por cirujanos de alto volumen —que operan de forma rutinaria con neuromonitoreo y técnicas de preservación paratiroidea— tienden a ser sensiblemente menores. Otras complicaciones específicas de la disección lateral, aunque mucho menos frecuentes, incluyen lesión del nervio espinal accesorio, lesión del nervio frénico, fuga linfática o quilosa, síndrome de Horner y sangrado. La mayoría tiene una incidencia individual menor al 1-2% en manos de cirujanos con experiencia en oncología de cabeza y cuello.
Recuperación después de la cirugía
La mayoría de los pacientes permanece hospitalizado de una a dos noches para monitorear el calcio sérico y descartar sangrado. Las guías ATA 2025 recomiendan suplementación de calcio y vitamina D tras la tiroidectomía total y la disección central, porque reduce la incidencia de hipocalcemia y acorta la estancia hospitalaria. El dolor suele ser manejable con analgésicos orales, y la mayoría de los pacientes retoma actividades livianas en una a dos semanas. La recuperación completa de la voz, cuando hubo algún grado de afectación transitoria del nervio laríngeo, puede tomar de semanas a pocos meses.
Después de la cirugía, el seguimiento incluye control de tiroglobulina, ecografías cervicales periódicas y, en muchos casos, una dosis de yodo radioactivo para eliminar remanentes de tejido tiroideo o células tumorales microscópicas, según el riesgo de recurrencia del paciente.
Por qué elegir al Dr. Christian Hernández Mena para esta cirugía
La disección ganglionar cervical es una de las cirugías de mayor exigencia técnica en la cirugía de cabeza y cuello. Las propias guías ATA 2025 recomiendan que este tipo de procedimientos complejos se realice con cirujanos de alto volumen —más de 25 a 50 tiroidectomías al año— por sus mejores resultados y menor tasa de complicaciones.
El Dr. Christian Hernández Mena es cirujano de cabeza, cuello y tiroides, con especialidad en Oncología Quirúrgica por la Universidad de Costa Rica y una Global Online Fellowship en Cirugía y Oncología de Cabeza y Cuello del Memorial Sloan Kettering Cancer Center (Nueva York), además de estancias formativas en el Hospital Clínic y el Hospital del Mar de Barcelona. Con más de 15 años de experiencia y más de 1.000 tiroidectomías realizadas —muy por encima del umbral de alto volumen que hoy recomiendan las guías internacionales—, el Dr. Hernández utiliza de forma rutinaria neuromonitoreo intraoperatorio del nervio laríngeo desde hace más de 5 años. Atiende en el Hospital Internacional La Católica, San José, Costa Rica.
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo una tiroidectomía que una disección de cuello?
No. La tiroidectomía es la extirpación de la glándula tiroides. La disección de cuello es la remoción adicional de los ganglios linfáticos comprometidos por cáncer, en el compartimento central y/o lateral. Cuando hay ganglios afectados, ambos procedimientos se realizan juntos en la misma cirugía.
¿Cómo se sabe si el cáncer de tiroides se extendió a los ganglios del cuello?
Principalmente mediante ecografía cervical de alta resolución, complementada con una punción por aspiración con aguja fina de los ganglios sospechosos para confirmar el diagnóstico antes de la cirugía.
¿Esta cirugía deja cicatriz visible?
Depende de qué compartimentos se operen. Si solo se aborda el compartimento central, se usa la misma incisión de la tiroidectomía, sin cambios. Si se requiere disección lateral, la incisión debe extenderse hacia el lado afectado del cuello —generalmente hasta cerca del lóbulo de la oreja—, aunque las técnicas actuales dentro del pliegue natural de la piel favorecen que se vuelva discreta con el tiempo.
¿Puedo quedar con la voz afectada después de la cirugía?
Existe riesgo de afectación transitoria de la voz por manipulación del nervio laríngeo recurrente, que en la mayoría de los pacientes se recupera en semanas a meses. El riesgo de afectación permanente es menor cuando la cirugía la realiza un cirujano con experiencia específica en cabeza y cuello y con neuromonitoreo intraoperatorio.
¿Necesitaré tomar calcio después de la cirugía?
Es frecuente indicar calcio y vitamina D de forma preventiva o temporal mientras las glándulas paratiroides se recuperan de la manipulación quirúrgica, sobre todo cuando se realizó disección central de ambos lados del cuello.
¿Después de esta cirugía necesitaré yodo radioactivo?
Depende del riesgo de recurrencia según el tamaño del tumor, el número de ganglios afectados y otras características de la patología. Esta decisión la toma el equipo médico, habitualmente en conjunto con endocrinología, después de revisar el resultado de patología.
¿Qué cambió en las guías ATA 2025 respecto a esta cirugía?
Las guías se volvieron más conservadoras con la disección central profiláctica en tumores pequeños de bajo riesgo, y más decididas en recomendar disección terapéutica completa (central y lateral) cuando ya hay enfermedad ganglionar demostrada. También ampliaron la definición del compartimento central (ahora incluye parte del nivel VII) y añadieron una recomendación explícita de operarse con cirujanos de alto volumen.
Referencias científicas
- Ringel MD, Sosa JA, Baloch Z, et al. 2025 American Thyroid Association Management Guidelines for Adult Patients with Differentiated Thyroid Cancer. Thyroid. 2025;35(8):841-985.
- Haugen BR, Alexander EK, Bible KC, et al. 2015 American Thyroid Association Management Guidelines for Adult Patients with Thyroid Nodules and Differentiated Thyroid Cancer. Thyroid. 2016;26(1):1-133.
- Uludag M, Unlu MT, Isik C, et al. What Has Changed in the 2025 ATA Management Guidelines for Adult Patients with Differentiated Thyroid Cancer? Part 1. Med Bull Sisli Etfal Hosp. 2025;59(3):263-272.
- The effect of lateral neck dissection on complication rate for total thyroidectomy. American Journal of Otolaryngology, 2020.
- The effectiveness and safety of prophylactic central neck dissection in clinically node-negative papillary thyroid carcinoma patients: A meta-analysis. PMC9886572.
- Kim WW, et al. Low transverse incision for lateral neck dissection in patients with papillary thyroid cancer: improved cosmesis. World J Surg Oncol. 2017;15:96.
¿Tiene dudas sobre su caso o le han indicado una cirugía de tiroides con remoción de ganglios? Escriba al Dr. Christian Hernández Mena por WhatsApp al +506 8345-4555. Cada caso se evalúa de forma individual.

Escrito y revisado por
Dr. Christian Hernández Mena
Cirujano de Cabeza, Cuello y Tiroides · Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica MED6760
Especialista en Cirugía Oncológica (Universidad de Costa Rica) con Global Online Fellowship en Cirugía de Cabeza y Cuello (Memorial Sloan Kettering Cancer Center, Nueva York) y formación en Hospital Clínic y Hospital del Mar de Barcelona. Más de 15 años de experiencia y más de 1.000 tiroidectomías realizadas.
Agendar consulta por WhatsAppAviso médico: Este artículo tiene fines exclusivamente educativos e informativos y no sustituye una consulta, diagnóstico o tratamiento médico individualizado. Cada caso de cáncer de tiroides es distinto y la decisión sobre el tipo de cirugía debe tomarla un cirujano de cabeza y cuello calificado, tras evaluar la ecografía, biopsia, laboratorios y antecedentes de cada paciente. Ningún resultado quirúrgico puede garantizarse. Redactado y revisado por el Dr. Christian Hernández Mena — MED6760. Última actualización: julio de 2026.