Un bulto en el cuello. Una ronquera que no desaparece. Dificultad para tragar algo que usted nunca había notado antes. Estos síntomas, en apariencia menores, son con frecuencia las primeras señales que envía el cáncer de tiroides. El problema es que muchas personas los ignoran durante meses, atribuyéndolos al estrés, a un resfriado persistente o simplemente al paso del tiempo.
En Costa Rica, la situación merece atención: según datos de GLOBOCAN 2022, se registraron 877 casos nuevos de cáncer de tiroides en un solo año, posicionándolo como el segundo cáncer más frecuente en mujeres costarricenses, superado únicamente por el cáncer de mama. Entre los datos más alentadores se encuentra que, cuando se detecta en etapas tempranas, la tasa de supervivencia a cinco años puede superar el 99 %.
El objetivo de este artículo es ayudarle a reconocer los signos que con mayor frecuencia se asocian al cáncer de tiroides, entender cuáles pueden representar una señal de alerta y cuándo es recomendable buscar la evaluación de un especialista. Como cirujano de cabeza, cuello y tiroides con práctica en el Hospital Internacional La Católica, he acompañado a muchos pacientes cuyo pronóstico mejoró significativamente gracias a una consulta oportuna.
¿Qué es la tiroides y por qué puede desarrollar cáncer?
La tiroides es una pequeña glándula en forma de mariposa ubicada en la parte frontal del cuello, justo debajo de la manzana de Adán. Pese a su tamaño, regula funciones vitales del organismo: el metabolismo, la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca y la producción de energía celular. Lo hace a través de dos hormonas principales, la T3 (triyodotironina) y la T4 (tiroxina), cuya producción está controlada por la TSH, una hormona secretada por la glándula pituitaria.
El cáncer de tiroides se origina cuando las células de la glándula sufren mutaciones genéticas y comienzan a crecer de forma descontrolada. A diferencia de otros cánceres, la mayoría de los tumores tiroideos son de crecimiento lento y, en etapas iniciales, completamente asintomáticos. Esto explica por qué muchos casos se descubren de manera incidental durante una ecografía o un examen de rutina.
“Los tumores tiroideos son neoplasias muy frecuentes que han incrementado su incidencia en las últimas décadas; este aumento obedece principalmente a un diagnóstico más temprano y al reconocimiento de sus manifestaciones propias.”— Revista Médica de Costa Rica y Centroamérica, SciELO, 2018
Tipos de cáncer de tiroides: no todos son iguales
Antes de hablar de síntomas, es importante entender que el cáncer de tiroides no es una sola enfermedad. Existen cuatro tipos principales, y cada uno tiene un comportamiento clínico distinto:
1. Carcinoma papilar (el más común)
Representa aproximadamente el 80 % de todos los casos. Crece lentamente, responde bien al tratamiento y tiene un excelente pronóstico cuando se detecta en etapas tempranas. Es el tipo más frecuente en mujeres costarricenses entre 30 y 55 años.
2. Carcinoma folicular
Constituye entre el 10 y el 15 % de los casos. Tiene mayor tendencia a diseminarse por vía sanguínea hacia pulmones y huesos. Requiere seguimiento cuidadoso tras la cirugía.
3. Carcinoma medular
Surge de las células C, productoras de calcitonina. Representa el 4 % de los casos y puede tener componente hereditario. Es importante descartar un síndrome de neoplasia endocrina múltiple (NEM) en familiares de primer grado.
4. Carcinoma anaplásico
Es el tipo más agresivo y afortunadamente el más raro (menos del 2 %). Se presenta habitualmente en personas mayores de 60 años y requiere un abordaje multidisciplinario urgente.

Síntomas del cáncer de tiroides: signos que pueden indicarlo
Uno de los mayores desafíos del cáncer de tiroides es que en sus etapas iniciales puede ser completamente silencioso. Sin embargo, a medida que el tumor crece, suelen aparecer señales que no conviene ignorar. A continuación, le explico cada una en detalle.
1. Bulto o masa en la parte frontal del cuello
Este es el signo más frecuente y una de las principales razones por las que los pacientes llegan a consulta. Entre los hallazgos que pueden sugerir malignidad, se describe con mayor frecuencia una masa de consistencia firme, bordes irregulares, que no duele al tacto y que tiende a desplazarse poco al momento de la palpación. A diferencia de un ganglio inflamado por infección, que suele ser sensible y blando, este tipo de nódulo es persistente y no cede con el tiempo.
Importante: la gran mayoría de los nódulos tiroideos son benignos. Estudios de la American Thyroid Association indican que hasta el 68 % de los adultos puede presentar nódulos detectables en ecografía, y solo entre el 5 % y el 10 % podría ser maligno. Sin embargo, eso no significa que deban ignorarse: la única forma de determinarlo con certeza es mediante una evaluación especializada y, en muchos casos, una biopsia con aguja fina (PAAF).
2. Ronquera o cambio persistente en la voz
Cuando un tumor tiroideo crece y puede ejercer presión sobre el nervio laríngeo recurrente — el nervio que controla las cuerdas vocales — puede aparecer una disfonía que no responde a tratamientos convencionales. A diferencia de la ronquera por laringitis, que cede en una o dos semanas, la ronquera asociada a patología tiroidea tiende a persistir sin causa aparente durante más de dos semanas y puede ir acompañada de sensación de presión en el cuello.
3. Dificultad para tragar (disfagia)
La tiroides está anatómicamente relacionada con el esófago. Cuando un tumor crece hacia estructuras vecinas, puede generar una sensación de presión o de ‘algo atascado’ al tragar alimentos sólidos o incluso líquidos. Este signo merece evaluación, especialmente si es progresivo o no tiene una causa clara.
4. Dificultad para respirar o sensación de presión en el cuello
En tumores de mayor tamaño o en casos de bocio multinodular, la tiroides puede comprimir la tráquea, generando una sensación de dificultad respiratoria, especialmente en posición supina (boca arriba). Algunos pacientes describen una sensación de ‘collar apretado’ que empeora gradualmente.
5. Dolor en el cuello que se irradia hacia el oído
Aunque el cáncer de tiroides frecuentemente no produce dolor, en algunos casos puede asociarse a una molestia sorda en la parte anterior del cuello que se irradia hacia la mandíbula o los oídos. Este hallazgo es menos frecuente, pero cuando aparece combinado con un nódulo palpable, se recomienda su evaluación oportuna.
6. Ganglios cervicales inflamados
Estudios clínicos señalan que hasta el 50 % de los pacientes con cáncer de tiroides diferenciado pueden presentar afectación de los ganglios linfáticos cervicales al momento del diagnóstico, incluso cuando el tumor primario es pequeño. Un ganglio de consistencia dura, no doloroso, que persiste por más de cuatro semanas en la región lateral del cuello es un hallazgo que amerita estudio especializado.
“Hasta el 50% de los pacientes con cáncer de tiroides diferenciado tendrán afectación de los ganglios linfáticos cervicales, a pesar del tamaño del tumor primario. Por eso se recomienda una ecografía de cuello preoperatoria en todos los pacientes sometidos a tiroidectomía por malignidad.”— Journal of Applied Health Sciences (JAH), 2023
¿Cómo diferenciar un síntoma benigno de una señal de alarma?
Esta tabla le ayudará a orientarse, aunque recuerde que solo un especialista puede dar un diagnóstico definitivo:
Síntoma
Puede ser benigno
Señal de alerta
Bulto en el cuello
Suave, se mueve
Duro, fijo, indoloro
Cambio de voz
Resfriado / laringitis
Persistente +2 semanas
Dificultad al tragar
Inflamación aguda
Progresiva sin causa
Dolor en cuello
Musculatura / tensión
Con ganglio inflamado
Dificultad al respirar
Asma / sinusitis
Sensación de presión cervical
Regla de los 14 días: Si cualquiera de estos síntomas persiste por más de dos semanas sin una causa clara identificada, es momento de agendar una consulta con un especialista en tiroides. El diagnóstico temprano puede marcar una diferencia radical en su pronóstico.
Factores de riesgo: ¿quién tiene mayor probabilidad de desarrollarlo?
Conocer los factores de riesgo no significa que usted desarrollará cáncer de tiroides, pero sí indica que debe tener un seguimiento médico más cercano. Los principales factores son:
- Sexo femenino: el cáncer de tiroides afecta a las mujeres en una proporción de 3 a 1 respecto a los hombres. En Costa Rica, 752 de los 877 casos reportados en 2022 correspondieron a mujeres.
- Edad entre 30 y 60 años: es el rango etario de mayor incidencia, aunque puede presentarse a cualquier edad.
- Historia de radiación en cuello o cabeza: el antecedente de radioterapia en estas regiones, especialmente en la infancia, aumenta significativamente el riesgo.
- Historia familiar de cáncer de tiroides: el carcinoma medular hereditario está asociado a mutaciones en el gen RET, por lo que el tamizaje familiar es fundamental.
- Bocio multinodular: la presencia de múltiples nódulos tiroideos, especialmente si alguno crece rápidamente, requiere seguimiento ecográfico periódico.
- Deficiencia o exceso de yodo en la dieta: ambos extremos se han asociado con mayor incidencia de diferentes tipos de cáncer tiroideo.
¿Cómo se diagnostica el cáncer de tiroides?
El proceso diagnóstico tiene varias etapas, y en la mayoría de los casos es el especialista quien guía al paciente a través de cada una de ellas:
Ecografía tiroidea (ultrasonido)
Es el primer estudio que se solicita. Permite evaluar el tamaño, la ecogenicidad, los bordes y la vascularización de los nódulos. Los resultados se clasifican mediante el sistema TI-RADS, que asigna una categoría de riesgo de malignidad del 0 % al >70 %. Un nódulo clasificado como TI-RADS 4 o 5 generalmente requiere biopsia.
Biopsia con aguja fina guiada por ultrasonido (BAAF)
Es el estudio definitivo para determinar si un nódulo es maligno. Se realiza con anestesia local y una aguja muy delgada que extrae células del nódulo para análisis citológico. Los resultados se clasifican según el Sistema de Bethesda, que va de Bethesda I (no diagnóstico) a Bethesda VI (maligno). Es un procedimiento ambulatorio, mínimamente invasivo y con muy baja tasa de complicaciones.
Pruebas de función tiroidea (TSH, T3, T4)
Son parte del estudio inicial, aunque la mayoría de los cánceres de tiroides se presentan con función tiroidea normal. La calcitonina sérica es un marcador específico para el carcinoma medular.
Tomografía computada (TC) o resonancia magnética
Se solicitan cuando se sospecha extensión local del tumor, invasión de estructuras vecinas o metástasis ganglionares o a distancia. Son clave para la planificación quirúrgica.

Estadios del cáncer de tiroides y su pronóstico
La estadificación del cáncer de tiroides sigue el sistema TNM de la American Joint Committee on Cancer (AJCC). A diferencia de otros cánceres, la edad del paciente también influye en la estadificación del carcinoma diferenciado:
Estadio
Descripción
Supervivencia a 5 años
I
Tumor confinado a la tiroides, <4 cm
> 99 %
II
Tumor >4 cm o extensión mínima extraglandular
~98 %
III
Extensión a tejidos blandos del cuello
~93 %
IV A
Enfermedad resecable con invasión local
~51 %
IV B / C
Metástasis a distancia
~28 %
Estas cifras confirman lo que los especialistas reiteramos constantemente: la detección en etapa I o II no solo es curable, sino que permite preservar la calidad de vida del paciente con tratamientos mínimamente invasivos.
Opciones de tratamiento: el papel del cirujano especialista
Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento principal del cáncer de tiroides es la cirugía, complementada en muchos casos con yodo radioactivo y terapia hormonal de supresión de TSH.
Tiroidectomía total
Consiste en la extirpación completa de la glándula tiroides. Es el tratamiento estándar para la mayoría de los cánceres tiroideos. En manos expertas, el riesgo de complicaciones como la lesión del nervio laríngeo recurrente (que causa ronquera permanente) es inferior al 1-2 %.
Hemitiroidectomía (lobectomía)
En tumores pequeños, menores de 1 cm, y con características de bajo riesgo, puede optarse por remover únicamente el lóbulo afectado. Esta estrategia permite conservar parcialmente la función tiroidea y reduce la necesidad de terapia hormonal de sustitución de por vida.
Disección cervical ganglionar
Cuando existe evidencia de afectación ganglionar, se realiza la extirpación sistemática de los ganglios del cuello. La planificación preoperatoria mediante ecografía es esencial para determinar su extensión.
Yodo radioactivo (I-131)
Tras la cirugía, en casos de enfermedad de riesgo intermedio o alto, se administra yodo radioactivo para destruir cualquier tejido tiroideo remanente y posibles metástasis. Solo el tejido tiroideo absorbe el yodo, lo que lo convierte en un tratamiento altamente selectivo.
La importancia del cirujano especializado
La cirugía de tiroides requiere un conocimiento profundo de la anatomía del cuello y una técnica quirúrgica precisa para evitar complicaciones. La elección del cirujano es una de las decisiones más importantes que tomará en su tratamiento. Busque siempre a un especialista certificado en cirugía de cabeza, cuello y tiroides.
¿Cuándo debe consultar a un especialista en Costa Rica?
Si presenta cualquiera de los siguientes signos, le recomiendo agenda una evaluación sin demora:
- Nódulo palpable en el cuello que persiste por más de dos semanas.
- Ronquera o cambio de voz sin causa aparente que dura más de 14 días.
- Sensación de presión o dificultad al tragar que empeora progresivamente.
- Ganglio cervical duro y no doloroso que no desaparece en un mes.
- Historia familiar de cáncer de tiroides o síndromes endocrinos hereditarios.
- Antecedente de radiación en cabeza o cuello, especialmente en la infancia.
- Diagnóstico previo de bocio con nódulo de crecimiento reciente.
Preguntas frecuentes sobre los síntomas del cáncer de tiroides
No. En sus etapas iniciales, la mayoría de los cánceres de tiroides no produce ningún síntoma. Por eso muchos se diagnostican de manera incidental durante una ecografía solicitada por otra razón. Esta es precisamente la importancia de los chequeos médicos periódicos, especialmente si usted tiene factores de riesgo.
No. La gran mayoría de los nódulos tiroideos son benignos. Solo entre el 5 % y el 10 % resultan malignos. Sin embargo, todo nódulo detectado debe ser evaluado por un especialista para determinar su naturaleza mediante ecografía y, si es necesario, biopsia con aguja fina.
Generalmente no. El cáncer de tiroides papilar y folicular, que son los más comunes, suelen ser indoloros. El dolor puede aparecer en tumores de rápido crecimiento como el carcinoma anaplásico, o cuando el tumor invade estructuras vecinas. La ausencia de dolor no descarta malignidad.
Los cánceres diferenciados (papilar y folicular) son de crecimiento muy lento, y pueden estar presentes durante meses o años sin producir síntomas notables. Esto es una ventaja para el diagnóstico oportuno, ya que existe una ventana terapéutica amplia cuando se detectan a tiempo.
Sí. En Costa Rica contamos con cirujanos especializados en cabeza, cuello y tiroides que realizan tanto el diagnóstico como el tratamiento quirúrgico de esta enfermedad. El Dr. Christian Hernández atiende en el Hospital Internacional La Católica y ofrece una evaluación integral que incluye ecografía, interpretación de resultados de laboratorio y planificación quirúrgica individualizada.
Conclusión: el diagnóstico temprano salva vidas
El cáncer de tiroides es uno de los pocos cánceres que, cuando se detecta oportunamente, tiene tasas de curación superiores al 99 %. Pero esa estadística solo aplica cuando el paciente actúa a tiempo.
Si usted ha notado alguno de los síntomas descritos en este artículo, o si tiene factores de riesgo conocidos, el primer paso es siempre una evaluación especializada. No espere a que los síntomas empeoren. Una ecografía y una consulta pueden marcarle la diferencia entre un tratamiento sencillo y uno complejo.
En Costa Rica, el acceso a especialistas en cirugía de tiroides está disponible. No tiene que enfrentar estas dudas solo.
¿Tiene dudas sobre su tiroides?
Consulte con el Dr. Christian Hernández
Cirujano de Cabeza, Cuello y Tiroides
Hospital Internacional La Católica · San José, Costa Rica WA 8345 4555 | https://drhernandezcr.com/
Sobre el Autor
Dr. Christian Hernández
Cirujano especialista en Cabeza, Cuello y Tiroides
El Dr. Hernández es cirujano especializado en el diagnóstico y tratamiento quirúrgico de las enfermedades de la tiroides, paratiroides y estructuras del cuello. Con 15 años de experiencia y más de 2000 cirugías de tiroides realizadas, ofrece atención integral a pacientes con nódulos tiroideos, cáncer de tiroides, bocio y otras patologías de cabeza y cuello en el Hospital Internacional La Católica, San José, Costa Rica.
⚕ Nota médica: Este artículo tiene fines educativos e informativos. No reemplaza la consulta médica personalizada. Ante cualquier síntoma, consulte siempre a un profesional de la salud.
Referencias bibliográficas
- GLOBOCAN 2022. International Agency for Research on Cancer (IARC), World Health Organization. Global Cancer Observatory: Costa Rica. Lyon, France: IARC, 2024.
- Mora-Brenes R, Soto-Quirós M, et al. Incidencia y mortalidad del cáncer de tiroides en Costa Rica 1990-2014. Revista Médica de Costa Rica y Centroamérica. SciELO. 2018; LXXV (3): 121-128.
- Haugen BR, Alexander EK, Bible KC, et al. 2015 American Thyroid Association Management Guidelines for Adult Patients with Thyroid Nodules and Differentiated Thyroid Cancer. Thyroid. 2016; 26(1): 1-133. doi: 10.1089/thy.2015.0020.
- Vera Muthre E, Lazo Caicedo C, Cedeño Loor S, Bravo Bermeo C. Actualización sobre el cáncer de tiroides. Revista Científica Mundo de la Investigación y el Conocimiento. 2018; 2(3): 16-42.
- Cabanillas ME, McFadden DG, Durante C. Thyroid cancer. The Lancet. 2016; 388(10061): 2783-2795. doi: 10.1016/S0140-6736(16)30172-6.
- Brijmohan S, Elsheikh M, et al. Unusual Clinical Manifestations of Thyroid Carcinoma. Cureus. 2023; 15(4): e37474. doi: 10.7759/cureus.37474.
- Arias Leal ML. Nódulos tiroideos: abordaje diagnóstico y terapéutico. Revista Médica Sinergia. Universidad Latina de Costa Rica. 2022; 7(5): e803.
- American Cancer Society. Thyroid Cancer Survival Rates, by Type and Stage. Revisado 2024.

